Acerca de mi

Me llaman Tat, un diminutivo de Montserrat.
Nací y vivo en Barcelona.

Hace diez años tomé una decisión que cambió completamente mi vida: después de 20 años como funcionaria en el ámbito de deportes, deje mi profesión de técnica deportiva porque  vivía con la profunda sensación de que mi vida se iba parando y yo apagando; por lo que decidí dejar mi trabajo e intentar vivir del arte… o el arte de vivir,  no sé yo.

No puedo decir que era de las que decían que “de mayor quiero ser pintora”. Lo del arte vino lentamente, como quien no quiere la cosa. Participé en un grupo de arterapia allá por el año 1992, fue entonces cuando me di cuenta de que como en el cuento de Nasrudin que busca las llaves debajo de la farola porque hay luz a pesar de haberlas perdido en casa, yo buscaba en mis parejas y amigos, cierta sensibilidad y creatividad en vez de buscarlas en mí.

Total que con el paso de los años me hice pintora.  Los dibujos que realizo son el resultado de dar forma a esos trazos que de manera inconsciente dibujamos en un trozo de papel cuando estamos distraídos hablando, escuchando o pensando en algo. A estos dibujos les llamo “El Trazo Amable”.  Al poco tiempo registré el estilo del dibujo con el nombre de “L’ART DE TAT”

He viajado por Europa, el Nepal, la India, Marruecos. Me he nutrido del colorido de su arte, de sus formas, de sus sutilezas y sus delicadezas y esa ha sido la fuente que me ha inspirado para la realización de mi obra pictórica . Ahora sigo viajando, cada vez menos por fuera y más por dentro.

Desde hace 25 años que estoy comprometida con un Camino Espiritual (Surat Shabd Yoga – Bhakti Yoga) y llevo unos 20 años trabajando en el Camino Interior. La Meditación, la Creatividad y el Trabajo Interior son los tres puntales de mi vida; las herramientas básicas con las que acompaño a mis pacientes. Sigo viajando, escribiendo, pintando, meditando, leyendo, creciendo…

Nunca supuse que viviría tantos duelos, ni que aprendería los diferentes matices del amor; nunca imaginé que fuera tan liberador perdonar “quien perdona lava y perfuma su corazón”; ahora sé lo sano que es dejarse ser como uno es. Ahora sé, que todos tenemos algo para dar, que todos tenemos un don.

Nunca me ha gustado estudiar,  hay en mí cierta rebeldía por lo ortodoxo (y por muchas más cosas… como digo yo, cosas del rasgo!). Me gusta aprender; experimentar aunque me estrelle; no soy metódica en nada, me siento gestáltica en mí vivir: valoro la experiencia más que la “sapiencia”, el sentir más que el pensar, el ser más que el hacer. Siento que con el paso del tiempo, ese es mi mejor bagaje en mi quehacer terapéutico: “mi ser como persona”, mi experiencia vital, mi humanidad.

A estas alturas he aprendido a  hacer caso a los impulsos del momento, a sentir el presente. Es como si de golpe todo encajara, como si los astros o los hados se alinearan para confirmarme que estoy cumpliendo con mi destino. Fue con esta sensación de estar en lo cierto que me formé como Terapeuta Gestalt, que ese era y es a mi granito de arena para facilitar el despertar de la conciencia; también ha sido en ese entregarme a mi creatividad que he terminado siendo Arterapeuta. La meditación, el silencio y la soledad sigue siendo el suelo fértil en donde crece todo esto.

Cuando el gran mandala de mi vida esta acercándose a la periferia del circulo, siento que mi vida sigue expandiéndose pero hacia el interior. Puedo decir que me siento feliz, que siento mi vida llena; siento la presencia de lo divino en la fragilidad de la vida, en la importancia de la muerte, en el dolor del doliente, en el amor del amante.

No se mañana que haré, ni donde estaré, solo sé que ahora me gusta estar donde estoy, que me gusta ser terapeuta y acompañar a mis pacientes.
Que me gusta pintar y compartir mi proceso creativo.

Que me gusta meditar, e invitar a quien me rodea a que dedique un tiempo, por cortito que sea, a practicar la paciencia y a buscar refugio en su interior.

Que me gusta la vida que vivo, y por ello no puedo más que sentir que mi vida está bendecida y sentirme privilegiada por ello.